24.1.10

-Una chica tiene derecho a soñar,
Enarco las cejas.
-¿Sueñas con convertirte en un monstruo?
-No exactamente-replique. Fruncí el ceño ante la palabra que había escogido.
En verdad, era eso, un monstruo-.
Más bien sueño con poder estar contigo para siempre.
Su expresión se altero, más suave y triste a causa del sutil dolor que impregnaba mi voz.
-Bella-sus dedos recorrieron con ligereza el contorno de mis labios-. Yo voy a estar contigo…¿no basta con eso?
Edward puso las yemas de los dedos sobre mis labios, que esbozaron una sonrisa.
-Basta por ahora.
Torció el gesto ante mi tenacidad. Esta noche ninguno de los dos parecía darse por vencido. Espiro con tal fuerza que casi pareció un rugido.
Le acaricie el rostro y le dije:
-Mira, te quiero mas que a nada en el mundo, ¿no te basta con eso?
-Si, es suficiente-contesto, sonriendo-. Suficiente para siempre.
Y se inclino para presionar una vez mas sus labios fríos contra mi garganta.




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